La limpieza profesional y el código de colores

Viernes, 11 Marzo 2016 17:03

El código de color aplicado a la limpieza profesional  podría decirse que es uno de los métodos más sencillos y eficaces para prevenir la contaminación cruzada.
En la limpieza es fundamental mantener una correcta higiene evitando que los materiales que se usan en una zona no se utilicen en otra. Para ello es muy positiva  la utilización  de estas marcaciones seleccionando diferentes colores y adjudicando a cada color una tarea determinada como limpieza de sanitarios, zona de cocina, áreas de entrada o recepción…

Aunque no existe normativa específica en donde se regulen los colores a utilizar en cada zona, si  que  hay un uso standard para la utilización de algunos colores en la industria, como el rojo para zonas de alto riesgo bacteriológico y el verde para las zonas de tratamiento de alimentos.

Un ejemplo de los colores que pueden usarse para ciertas tareas es el que ha desarrollado  el Instituto Británico de Ciencias de la Limpieza (BICS) para profesionales de la industria y gerentes de instalaciones :

Rojo: En los baños, para la limpieza de inodoros y zonas de alta carga bacteriológica.

Amarillo: se usa en otras zonas menos bacteriológicas (lavabos, ducha, etc.).

Verde: para las zonas de cocina y preparación de alimentos

Blanco: para cualquier otro tipo de limpieza en general

Azul: destinado a zonas generales y es utilizada muy a menudo para limpiar cristales

Esta codificación de colores  sirve para reconocer de inmediato las herramientas apropiadas para cada trabajo particular  pero su objetivo principal es evitar la posible propagación de algún tipo de bacteria y al mismo tiempo sirve para mantener un mayor orden en el almacenamiento de los útiles de limpieza. Especial importancia tiene la utilización de los códigos de colores  para evitar contaminaciones cruzadas al utilizar los mismos instrumentos de limpieza en áreas de contacto de alimentos con áreas de contacto no alimenticias.